Jesús López, quien estará con nosotros en los Talleres de Luz, realizó un tétrico pero bello trabajo documental acerca de las -hasta entonces- más recientes investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en la Pirámide de la Luna.
Durante años no se tuvo la certeza sobre si la cultura teotihuacana practicó, al igual que otras culturas mesoamericanas, los sacrificios humanos.
El foto-reportaje fue publicado en la revista National Geographic de noviembre del 2006.
Comparto ahora un texto redactado por A. R. Williams.
Teotihuacán: la pirámide de la muerte
Hombres y animales fueron enterrados vivos bajo la pirámide de la Luna, en Teotihuacán, México. Los restos hallados confirman la celebración de sacrificios presenciados por miles de espectadores.
Por A. R. Williams
Fotografías de Jesús Eduardo López Reyes
Fotografías de Jesús Eduardo López Reyes
Incluso los aztecas quedaron anonadados cuando vieron Teotihuacán por primera vez. En el siglo XIII, cuando este pueblo llegó al centro de México, la ciudad que había alcanzado su apogeo en torno al año 400 se encontraba abandonada desde hacía mucho tiempo por sus misteriosos constructores. Su gran centro ceremonial, donde se habían llegado a congregar decenas de miles de personas entre sagrados monumentos de piedra, yacía oculto por la vegetación. Los aztecas dieron nombre al lugar y, guiándose por sus creencias, identificaron los elementos más destacados, las pirámides del Sol y de la Luna. Suponiendo que algunos edificios eran tumbas, bautizaron la avenida principal como Calle de los Muertos. Sus suposiciones han resultado ser ciertas. Recientemente se han hallado enterramientos tan opulentos como horripilantes en la pirámide de la Luna, durante las excavaciones dirigidas por Rubén Cabrera Castro, del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, y Saburo Sugiyama, de la Universidad de la Prefectura de Aichi de Japón. Tras abrir un túnel en el edificio de piedra de 43 metros de altura, los arqueólogos localizaron cinco enterramientos, cada uno de los cuales fue reforzado con vigas de acero. Al retirar del suelo las últimas capas de tierra, salieron a la luz escenas de antiguas matanzas: cabezas decapitadas y restos de guerreros y dignatarios extranjeros, fieras, aves de presa y reptiles mortíferos.
Aunque pronto subiré las demás fotos, se puede ver la edición digital norteamericana en la siguiente liga:

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